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Presentación del “Cristo Yacente” de José Luis Diez Trapote

Escrito el 30 Mar , 2012 en Blog . Autor: Amancio Gonzalez

Hace más de un año que José Luis comenzó a empalmar trozos de madera de abedul,  fui testigo de la metamorfosis de la madera hasta llegar al resultado que hoy estamos contemplando.

José Luis pensó en la talla directa como la técnica más adecuada,  hemos hablado en muchas ocasiones en los beneficios que el uso de esta técnica posee para este tipo de escultura, lejos de la frialdad de máquina de sacar puntos o aún peor, de los pantógrafos que copian sin pudor lo que en principio solo es una idea inicial, me refiero claro está, al boceto.

Como decía, el uso de la talla directa en la escultura, siempre enriquece el pensamiento primero y lo hace de tres maneras diferentes durante las distintas fases por las que pasa el escultor hasta la consecución de la escultura final.

La primera es el trabajo mismo, el trabajo físico es más lento que el mental y evita errores fatales, a la mano siempre le da tiempo a corregir algunas ideas que funcionando bien en el plano del dibujo o en la cabeza no se comportan de la misma manera cuando el escultor contempla en rededor su obra y algunos elementos no se relacionan con otros o el conjunto falla desde un punto de vista o se nos pierde la composición. Además el trabajo al escultor le aporta un matiz importantísimo para el buen desarrollo de la escultura, le hace humilde y esta característica es la cimentación que necesita toda obra maestra y de la que se impregna hasta llegar al espectador en forma de una sensación cercana.

La segunda es el dialogo al que el escultor está obligado a mantener con los materiales, nos interesa llevarnos bien con ellos y, a veces, ceder cuando durante el trascurso del trabajo aparecen elementos nuevos, con los que no contábamos, y que sin duda aportan o suman detalles o conceptos nuevos, otras veces toca doblegar al material hasta llevarlo a su sitio, en fin, el escultor en esta fase aún no ha centrado definitivamente las formas y se deja llevar guiado únicamente por su intuición y la seguridad de que es el camino correcto para llegar a realizar una buena obra.

La tercera son los hallazgos que aporta el azar y que el escultor debe de saber reconocer, esta característica exige al escultor permanecer siempre con los ojos abiertos.

Bien, he querido resaltar brevemente, algunos de los beneficios y de las dificultades por las que pasa un escultor que la talla directamente la madera para una mejor comprensión de la obra que hoy presentamos, una obra madura o de un artista que sin duda, ha madurado con ella, que representa a un Cristo Yacente, de factura sencilla y sincera, sin artificios o adornos que dificulten un fácil acercamiento al creyente y que además, posee una de las cualidades que a mi juicio debe de tener cualquier obra de carácter religioso, la escultura de José Luis nos transmite, nos conmueve y  vemos reflejados en su contemplación,  sentimientos o emociones que nos son devueltos y que nos reconfortan, dialogamos de manera fluida con la obra y nos sentimos más fortalecidos en nuestro mundo espiritual.

Estas experiencias no suceden con frecuencia y nos vienen a demostrar que más allá de resolución estética de obra se esconden misterios en la materia que solo la mano del artista es capaz de decodificar y que sin lugar a dudas no sería posible su comprensión emocional si, detrás de ello, no se escondiera un enorme amor por el trabajo y una profunda convicción religiosa.

Por todo ello José Luis quiero darte a bienvenida a ti, que con esta obra maestra te estrenas como escultor, con el deseo de que sea el inicio de una brillante trayectoria como imaginero.

 

León a 26 de marzo de 2012

 

Amancio González

2 Comentarios → “ Presentación del “Cristo Yacente” de José Luis Diez Trapote ”


  1. josemaría Santos

    7 years ago

    Emocionante yconmovedor que un paisano
    le haya metido mano a la madera y hacer
    esa obra de arte

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  2. Rafael Cabezas

    7 years ago

    “chapeau”….. “genial”….. Eres un artista de los pies a la cabeza, José Luis.- Ojalá el pueblo entero sepamos agradecerte ese talento tuyo y que lo hayas puesto al servido de todos tus paisanos.- Haces que todos nos sintamos orgullosos de ti.- Gracias….amigo.-

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